"TODO EMPEZÓ A LOS SIETE AÑOS,
EN UN BARCO EN EL QUE VIAJABAN
MILES DE PERSONAS HACIA UN PAÍS LEJANO."
CARLOS ESPOSITO
PROPIETARIO DE UNA EMPRESA DE CONSTRUCCIÓN
Y ESCRITOR
«Todavía recuerdo aquel día de 1939, cuando llegamos a Buenos Aires luego de nuestro largo viaje desde España. Mi padre me dijo: "Aquí comenzaremos una nueva vida".
Cuando yo tenía 21 años, mi padre murió de manera repentina y heredé su empresa de construcción. Me dediqué en cuerpo y alma a hacerla crecer, en agradecimiento por la oportunidad que él me había dado.
El auge de la construcción hizo que nuestras ganancias se dispararan tan rápido como las nuevas construcciones en la ciudad, lo que duró hasta 1980.
En el 82 comenzó un largo período de inestabilidad y, por suerte, pude abrir una cuenta en Ginebra. Me alegro de haberlo hecho, pues, de lo contrario, podría haber perdido todo.
Mi esposa Carla también es mi asesora más cercana. Ambos decidimos fusionar la empresa y, hoy en día, es una de las más grandes y respetadas de Argentina.
Ahora soy mayor y me tomo la vida con calma. Hace poco escribí mi primer libro sobre arquitectura. ¿Sobre qué más podría escribir?
Éste fue mi camino a la prosperidad. Ahora mi hijo está a cargo de la empresa, aunque yo sigo asesorándolo. Él también quiere dejar su huella en la ciudad, para lo cual está en una posición mucho mejor que la mía cuando comencé».
CADA TRAYECTORIA ES ÚNICA









