"TODO EMPEZÓ EN LA OFICINA
MÁS LUJOSAY ELEGANTE
EN QUE HE VISTO EN MI VIDA".


ELIZABETH SIMPSON
ABOGADA EMPRESARIAL
E INVERSIONISTA

 

 


 

«Mi primer día de trabajo en uno de los principales bufetes de abogados empresariales de Londres fue uno de los más emocionantes y abrumadores de mi vida.

En la década de los 80, fui responsable de varias fusiones empresariales. Fue una labor agotadora, ya que debía trabajar sin parar durante largas horas. Lo único que me ayudaba a seguir adelante era la adrenalina y el champán.

Recuerdo que me preguntaba cómo iba a conocer a un hombre que no fuese abogado. Entonces conocí a mi futuro esposo, William, en una ocasión en que me encontraba celebrando un buen negocio.

William y yo tomamos la decisión teniendo en cuenta nuestro respectivo potencial de ganancias; así pues, optamos por que yo me encargara de los negocios y él, de los niños.

Después de trabajar en Londres, el trabajo en las Islas Vírgenes me pareció muy relajado, pero ganaba bien. Además, mi banquero me ayudó a diseñar una gran cartera de inversión.

Curiosamente, regresar a casa para cuidar a mi madre resultó ser una gran decisión profesional. La idea de crear mi propio bufete de abogados en Manchester era irresistible.

Más tarde, vendí mi bufete a una gran empresa londinense, lo que me pareció bastante irónico... William y yo enloquecimos de alegría, dando saltos en las fuentes de Piccadilly Gardens.

Éste fue mi camino a la prosperidad. No me arrepiento de los sacrificios que tuvimos que hacer, porque ahora tenemos mucha más libertad. ¿Quién sabe? Quizás comience un camino completamente nuevo sólo por la emoción de hacerlo».